Entrena tu mente

Entrena tu mente.
En apenas dos segundos has tomado la decisión; ya no hay vuelta atrás: toca defenderse.
Son dos, pero si no actúas, lo harán ellos. De hecho así ha empezado: amenazas, empujones, e incluso uno de ellos con una mano en el bolsillo de atrás del pantalón.
No te paras a pensar por que a ti. Quizá luego, pero ahora no. Ahora actúas como en las clases de karate.
No estás nervioso. No tienes miedo. No da tiempo de eso. En apenas 15 segundos todo ha acabado (¿o fueron menos?). Cuando te das cuenta están los dos en el suelo. ¿Qué ha pasado? recuerdas el principio, cuando te cogió del cuello y viste que te iba a golpear; y el final: uno encogido con las manos en el estomago y el otro tapándose la cara, insultándote. Mushin le llaman, y parece que funciona. Has reaccionado instintivamente, sin pensar. Claro, el cuerpo ha hecho lo que está acostumbrado a hacer. Para eso te has entrenado durante años en el dojo de karate.
Pero no es tiempo de pensar en eso. No te quedas a mirarlos. Es tiempo de irse rápido de allí. Te vas corriendo. El bar está cerca ¿tenían amigos allí?
Te alejas deprisa. Y no paras hasta que llegas a un lugar seguro. Entras en otro bar y te pides algo. Ahora es cuando vienen los nervios. Ahora es cuando empiezas a darle vueltas a lo que ha pasado. Mil preguntas te vienen a la mente: ¿Por qué me atacarían a mí? ¿Cómo ha sido la pelea? ¿Podría haberlo evitado?…
Y te tocas la cara, y te miras los brazos, el estómago, las piernas; pruebas a mover tus extremidades. Todo parece bien. Quizá el codo derecho te resiente un poco al mover el brazo, pero nada más.
Y de repente echas mano a tu cartera!! ufff…menos mal, sigue allí; solo faltaba haberla perdido, y que la tengan ahora ellos, con tu DNI dentro…
Apenas pruebas la bebida que has pedido.
¿Me habré pasado? ¿Seguirán allí?
Dos horas después se te pasa por la cabeza volver, pasar con el coche para ver si siguen en el suelo, o si ya se han ido. Y te quedas un rato con el coche parado pensando si acercarte o irte a casa. Mejor no. Mejor a casa.
No te arrepientes, porque no te quedó otro remedio: ellos se lo han buscado. Y deberías estar orgulloso, eran dos y te has defendido bien. Pero extrañamente no lo estás. Querrías que no hubiese pasado. ¿Por qué habrás quedado en ese bar? Con la de bares que hay en valencia…
Al día siguiente te despiertas y te acuerdas. Lees los periódicos, por si dicen algo. Que absurdo!! ¿Qué van a decir? Todos los días hay peleas en una ciudad como esta. Pero los lees, nada aparece y te sientes aliviado.
Meses después solo quedará el recuerdo. Y la duda de lo que paso esos 15 segundos de tu vida. Pero ahora lo ves de otra forma: es curiosidad por saber cómo te defendiste…
Y entonces si te sientes orgulloso. Te atacaron y salieron escaldados. Pero no es algo que apetezca contarlo, ni siquiera a los más íntimos.
¿Los reconocería si los viese? ¿y ellos a mi?…
Qué curioso es el funcionamiento de la mente humana. Y que poca importancia le damos a entrenarla.
Y sin embargo es ella la que mueve al cuerpo y fue diseñada para sobrevivir. Así que imagina si encima está entrenada. Si lo está, sabrá evitar la pelea, si es evitable. Y si no lo es, sabrá sobrevivir..
.- El karateca-filósofo

Ángel del la guarda

Cuenta una antigua leyenda que un niño que estaba por nacer le dijo a Dios:
-Dicen que me vas a enviar a la tierra pero ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
-Ummmm…haremos una cosa: de entre todos los ángeles elegiré uno para ti; te estará esperando allí. Él te cuidará.
-Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz. Y ¿cómo entender lo que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma en que hablan los hombres?
-Tu Ángel de la guarda te susurrará las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con paciencia y cariño te enseñará a hablar.
-Y ¿qué haré cuando quiera hablar contigo?
-Tu Ángel te juntará las manitas y te enseñará a orar.
-He oído que en la tierra hay hombres malos ¿Quién me defenderá?
-Tu Ángel te defenderá aún a costa de su propia vida.
-Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor.
-Tu Ángel te hablará de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante una paz reinaba en el cielo, pero se oían voces terrestres y el niño viendo que le tocaba ya irse dijo:
-Dios mío, si ya me voy dime su nombre. ¿Cómo se llama mi ángel?
-Su nombre no importa; tú le llamarás MAMÁ…
Moraleja: hoy no hay moraleja. Hoy hay dedicatoria: dedicado a todas las mamás del mundo. Las que lo fueron, las que lo son y las que lo serán.
.- El karateca-filósofo

El Rey y la posada

Un conocido maestro espiritual llegó hasta la puerta del palacio de un rey. Como era sabio y muy venerado, ninguno de los guardias intentó detenerlo mientras entraba y caminaba hacia donde el mismo rey estaba sentado en su trono.

– “¿Qué quiere?”, preguntó el rey, reconociendo inmediatamente al visitante.

– “Quisiera un lugar para dormir en esta posada”, contestó el maestro.

– “Pero…¡esta no es una posada!”, dijo el rey, -“es MI palacio”.

– “¿Puedo preguntar quién era el dueño de este palacio antes de usted?”

– “Mi padre, el rey. Él está muerto”.

– “¿Y quién era el dueño antes de él?”.

– “Mi abuelo. Él también está muerto”.

– “Y si este es un lugar en donde la gente vive por un corto tiempo y después se va… ¿acaso le oí decir que no es una posada?

Moraleja: la vida es fugaz, efímera. Si pudiésemos tener consciencia de lo efímera de nuestra vida, tal vez pensaríamos dos veces antes de ignorar las oportunidades que tenemos de ser y de hacer a los otros felices, de disfrutar de las pequeñas cosas de los grandes momentos y de nuestros seres queridos, de no aferrarnos a lo material, porque algún día no será nuestro. Pero el tiempo pasa, y pasamos por la vida sin vivirla, hasta que nos damos cuenta y miramos atrás. Mira hacia delante, estás a tiempo de dar un abrazo, de hacer reír a un niño, de alegrar a un amigo, de disfrutar de una puesta de sol, o de dar gracias a Dios, porque aún siendo la vida efímera, tenemos la oportunidad de vivirla.
.-El karateca-filósofo

Cielo e Infierno

Un soldado, de nombre Nobushigé, acudió a Hakuín y le preguntó:
-¿Existe realmente un paraíso y un infierno?
-¿Tú quién eres? -Indagó Hakuín.
-Un samurái -respondió el otro
-¿Tú, un guerrero? -exclamó Hakuín. -¿Qué clase de señor te admitiría en su guardia? Tienes facha de mendigo.

Nobushigé se encolerizó tanto que echó mano a la espada, pero Hakuín continuó:
-¡Conque tienes un arma! Esa espada probablemente es demasiado roma hasta para cortarme la cabeza. ¡Seguro que ni siquiera la sabes usar!
Y, cuando ya Nobushigé desenvainaba, Hakuin observó:
-Aquí se abren las puertas del infierno.
A estas palabras, el samurái, notando la disciplina del maestro, envainó la espada y le hizo reverencia.
-Aquí se abren las puertas del cielo -dijo Hakuín…
Moraleja: la mente tiene la capacidad de convertirte en ángel o demonio. Pero seguimos convencidos de que el cielo y el infierno existen en alguna parte, fuera de nosotros mismos.
Si buscas en tu interior, hallarás que todos tus pensamientos te están creando a ti y a tu vida.
Crean tu infierno, crean tu cielo. Crean tu desgracia y tu alegría, lo negativo y lo positivo que hay en ti.
.-El karateca-filósofo

Desarrollo futuro del Karate

« En mi opinión hay un serio problema que persigue al Karate actual y éste no es otro que la existencia de diferentes escuelas. Creo que esto tiene un efecto perjudicial para el desarrollo futuro del Karate. […] No hay lugar en el Karate contemporáneo para escuelas diferentes. Sé que algunos instructores se arrogan el derecho de denominarse fundadores de «escuelas». Yo mismo he oído referirse a escuelas tales como Shotokan, pero me opongo firmemente a este intento de diferenciación. Creo que todas estas escuelas deberían reunirse en una sola, de forma que el Karate-do colabore en el progreso ordenado y útil del futuro del hombre. » Gichin Funakoshi.

La Paciencia

La moraleja de hoy nos habla de la paciencia, una virtud muy unida a la perseverancia, y por tanto al éxito, que es el fin último de cualquier cosa que hagamos en esta vida. Hace poco publiqué un post en el que decía que “La perseverancia es la virtud por la cual todas las otras virtudes dan su fruto”. En karate es especialmente relevante esta virtud, dado que la carencia de la misma hace que se produzcan muchos abandonos y por tanto muchos fracasos. Como dice la sabiduría popular: “el que la sigue la consigue…”

En la mente de los japoneses la perseverancia es uno de los valores más presentes, y uno de los principales fundamentos del bushido. Quizá por eso, después de perder la segunda guerra mundial y con el país empobrecido y arrasado, llegaron a convertirse en la segunda potencia económica mundial.
La historia dice así:
Había una vez dos agricultores que decidieron plantar bambú; ambos compraron la semilla en la misma tienda, y ambos las plantaron en las mismas tierras, colindantes entre sí, dado que eran vecinos.
Los dos agricultores se dedicaron a regarlas y abonarlas continuamente. Sin embargo, mientras uno se lo tomaba con calma, el otro vecino miraba impaciente todos los días con la esperanza de ver salir pronto los primeros tallos.
Sin embargo, hay algo muy curioso que sucede en el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente, pero durante los primeros 7 u 8 años nada sucede.
Así, el agricultor impaciente veía que iban pasando los años, sin suceder nada apreciable, con lo que perdía la paciencia, se maldecía por haber plantado bambú e incluso llegó a pensar que las semillas eran de mala calidad. Tanto se desesperó, que después de esos 8 años decidió levantar todo el arado, y volver a plantar, pero esta vez, arroz.
Sin embargo, el otro agricultor continuaba regando y abonando la plantación, sin prisa y con la fe que da la perseverancia, y la paciencia.
A los 8 años, al fin, vio recompensado su esfuerzo, ya que empezaron a salir los primeros brotes, con gran alegría por su parte, y gran incredulidad por parte de su vecino. En 6 semanas más las plantas crecieron varios metros, con lo que al final el agricultor perseverante vio recompensado su esfuerzo y dedicación.
¿Tardó solo seis semanas en crecer? No. La verdad es que se tomó ocho años y seis semanas en desarrollarse.
Lo que realmente hizo el bambú durante los primeros ocho años de aparente inactividad fue generar un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el gran crecimiento que iba a tener después de esos años…
Moraleja: En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
“Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de tiempo recoger sus frutos”.
Thomas Carlyle.- pensador y ensayista inglés
.- El karateca-filósofo

Así es como funciona el espíritu

Cuando uno se encuentra con otra persona, debe captar rápidamente su temperamento y comportarse con ella en función de ese temperamento. Sobre todo si se trata de una persona que argumenta enérgicamente las cosas, debemos ceder para evitar las asperezas en la discusión y de vez en cuando refutarle sus argumentos con argumentos más potentes, pero cuidando mucho de que no se quede con el más mínimo resentimiento. Así es como funciona el espíritu y así es como funcionan las palabras.
Yamamoto Tsunetomo. Del libro «Hagakure».