La respiración

Hay dos tipos de respiración: la respiración torácica y la abdominal o diafragmática. La primera es la que usa normalmente la gente. La segunda es la que se considera más adecuada para la gente en general y en particular para el practicante de karate. En la respiración torácica los músculos del pecho y hombros tiran hacia arriba y se hincha el tórax. Esta práctica crea acciones psicológicas que impiden que el cuerpo adquiera un movimiento rítmico y constante. Además de esto, cuando hinchamos el tórax y los músculos van hacia arriba se crea un desequilibrio en la parte superior del cuerpo, reduciendo la estabilidad y verticalidad del mismo. Además de esto, con la respiración torácica solo utilizamos una parte de nuestra capacidad pulmonar (parte superior de los pulmones) lo que hace que el diafragma intervenga poco; esto es, una respiración superficial, lo que hace que nuestros tejidos no se oxigenen adecuadamente lo que provoca ansiedad o fatiga física. En cambio, en la respiración abdominal, el diafragma se refuerza hacia abajo expandiendo el abdomen hacia afuera, evitando así echar hacia arriba el pecho y los hombros. Cuando expandimos el abdomen el diafragma desciende al máximo, llenando así los pulmones completamente. Esto evita que nuestro cuerpo se fatigue prematuramente, lo que es muy importante para un practicante de karate. (NOTA: Quizá es un poco complicado explicarlo por escrito, pero es fácil verlo en vivo: al que le interese ver en vivo la diferencia entre las dos respiraciones que me lo recuerde en el Dojo). A los niños asmáticos se les enseña a educar su respiración de forma que se acostumbren a hacerla de manera diafragmática, pues esto les favorecerá, dado que así regulan la cantidad de aire inspirado-expulsado, de forma automatizada. El hospital Ramón y Cajal de Madrid (Piramidón) fue pionero en el empleo en niños asmáticos de tablas de ejercicios respiratorios. Otro de los beneficios de la respiración abdominal/diafragmática es que sirve de técnica para controlar la ansiedad. En un estado de crisis, el cuerpo adopta una respiración acelerada, pero poco aprovechada. De hecho muchas veces estas crisis de ansiedad provocan hiperventilación, y en casos más agudos mareos. El hecho de relajarse y respirar de forma abdominal ayuda a normalizar la respiración, haciéndola más rítmica, y mejor aprovechada. En Karate a la respiración abdominal le llamamos IBUKI, en contraposición a la respiración normal, DONTO. En Karate, mediante una correcta respiración, logramos canalizar nuestro KI, manteniendo un KIME adecuado. Cuando hacemos KUMITE, según sea la realización de los movimientos, podemos hacer la inspiración y espiración bien de manera continua, o bien mediante un cerramiento suplementario de los músculos abdominales, y una tensión en el diafragma durante la inspiración. Pero esto último solo en situaciones excepcionales y siempre que no haga falta realizar una técnica a continuación. Al contrario, es más importante hacer una espiración adicional, siempre que hagamos varias técnicas seguidas (los famosos silbidos o bufidos que se oyen en clase cuando golpeamos varias veces: estamos haciendo eso mismo de forma inconsciente, porque los años de práctica nos lo han inculcado). Por otra parte es muy importante en combate saber realizar el cambio de fase (inspiración/espiración) en las secuencias de ataques o defensas; una secuencia de ataque de varios golpes se puede hacer mediante una sola secuencia de espiración. Al igual que una secuencia de defensas puede hacerse en una sola inspiración dividida en varias fases. El entrenamiento en el dominio de las fases en combate es vital, y solo se llega a ella mediante un largo proceso de aprendizaje. Aprendemos a saber utilizar cada inspiración, espiración practicando técnicas individuales, haciendo kihon, hasta que llega el momento que hemos acostumbrado al cuerpo a hacerlo de forma natural, espontánea. Una vez dominamos la respiración en la técnica básica, aprendemos a dominarla en técnicas en movimiento. Y cuando practicamos por parejas ponemos en práctica eso que aprendemos. La verdadera maestría es el aprovechamiento máximo de toda la energía que nos da la respiración. Es cuando esa respiración adecuada y oportuna nos hace proyectar el KI de la manera más efectiva. Es cuando practicamos mostrando un KIME adecuado. Entonces, y solo entonces, justo en esa décima de segundo en el que nuestro golpe impacta lo hará con toda la energía posible (y por tanto potencia) proyectada sobre el punto del impacto. OSU!