Tu punto de vista

Hubo una vez un rey preocupado porque la gente fuera mejor persona. Tras mucho meditar llego a la conclusión de que lo principal era la sinceridad. Así decidió desterrar la mentira de sus tierras y para ello decidió establecer un patíbulo en el puente que servía de acceso a la ciudad. Un escuadrón a las órdenes de un capitán revisaba a todo aquel que entraba a la ciudad. Se hizo público lo siguiente: “Toda persona que quiera entrar en la ciudad será previamente interrogada. Si dice la verdad, podrá entrar. Si miente, será conducida al patíbulo y ahorcada”.
Al amanecer, días después, un sabio ermitaño se puso en marcha hacia la ciudad. Caminaba con lentitud. Avanzó hacia el puente. El capitán se interpuso en su camino y le preguntó: –¿Adónde vas? –Voy camino de la horca para que podáis ahorcarme -repuso sereno el eremita. El capitán asombrado aseveró: –No lo creo… –Pues bien, capitán, entonces he mentido y tu deber es ahorcarme… –Pero…pero si te ahorcamos por haber mentido -repuso el capitán-, habremos convertido en cierto lo que has dicho y, en ese caso, no te habremos ahorcado por mentir, sino por decir la verdad, y seria matar a un inocente. –Así es -afirmó el ermitaño-. Entonces.., ¿Qué es la verdad? Moraleja: no te aferres a tu punto de vista; es una traba mental y un fuerte obstáculo en el viaje interior. La empatía mejora la relación entre las personas y es fundamental en la relación en pareja. .- El karateca-filósofo