Cierra tus oídos a la opinión ajena

Eran un anciano y un niño que viajaban con un burro. Caminaban al lado del jumento cuando atravesaban un pueblo. Un grupo de niños se rió de ellos gritando:
– ¡Mirad qué par de tontos! De manera que tienen un burro y van los dos andando. Por lo menos el viejo podría subirse a él. Entonces el anciano se subió al burro y ambos siguieron la marcha. Al pasar otro pueblo, algunas personas se indignaron al ver al viejo sobre el burro y dijeron:
– Parece mentira. El viejo cómodamente sentado en el burro y el pobre niño caminando. Viejo y niño intercambiaron sus puestos. Al llegar a la siguiente aldea, la gente comentó:
– ¡Esto sí que es intolerable! El muchacho sentado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado. Puestas así las cosas, el viejo y el niño se subieron al burro. Poco después venían un grupo de campesinos por el camino. Les vieron y les dijeron:
– ¡Es vergonzoso lo que hacéis! Vais a reventar al pobre animal.
El viejo y el niño tomaron la determinación de cargar al burro sobre sus hombros, pero entonces la gente se mofó de ellos diciéndoles:
– Nunca vimos una gente tan boba. Tienen un burro y en lugar de montarlo, lo llevan a cuestas…
Moraleja: cierra tus oídos a la opinión ajena. Que lo que los demás dicen te sea indiferente. Escucha únicamente la voz de tu corazón.
.-El karateca-filósofo

Reapertura Dojo 11 de Febrero 2013

A partir del próximo lunes día 11 de febrero las instalaciones de la Asociación abrirán de nuevo sus puertas en los horarios que se indican a continuación, daros las gracias a todos por haber seguido confiando en nuestras enseñanzas en estos tiempos tan complicados, sin mas recibir un afectuosos saludo de la directiva de la Asociación y del Sensei y Shihan. USH!

Lunes,  de 18 a 19 horas karate adultos y juniors, 19 a 20 horas karate adultos, 20 a 21 horas karate adultos, y de 21 a 22 horas karate adultos. 

Martes, de 18 a 19 horas karate infantil, 19.00 a 20.00 karate infantil y jr, 20.30 a 21.30 kick boxing, 21.30 a 22.30 aikido. 

Miercoles, de 18 a 19 horas karate adultos y juniors, 19 a 20 horas karate adultos, 20 a 21 horas karate adultos y de 21 a 22 horas karate adultos. 

Jueves, de 18 a 19 horas karate infantil, 19.00 a 20.00 karate infantil y jr, 20.30 a 21.30 kick boxing, 21.30 a 22.30 aikido.

 Viernes, de 20.30 a 21.30 horas karate adultos.

El miedo

El miedo
Hace ya años de esto. Las Palmas, zona de Triana. Un coche negro espera en un portal de un edificio como tantos otros. Junto a ellos, un conductor, de pié en la acera.
Del portal sale V. R. B., general de división con mando en plaza, acompañado de dos miembros del servicio de escoltas del grupo de intervención de la Policía Militar.
Los dos escoltas acompañan al coche al general. Están muy atentos a todo cuanto les rodea. A las 8 de la mañana les ha llegado un comunicado de los servicios de información de la Guardia Civil, los “de la secreta” que les llama la gente: están siguiendo a una cédula de ETA en la ciudad que por lo visto planea cometer un atentado. No veas que plan. Por lo menos ha llegado a tiempo, que otras veces llega una semana despúes…
Mientras uno controla el primer círculo (entorno cercano) el otro vigila los cientos de ventanas de los edificios que rodean la plaza: demasiadas para controlar, y él lo sabe. Y sabe que un francotirador mediocre a 500 metros haría blanco fácil. Y eso es mucha distancia. Y nada podrían hacer: haría falta un segundo y tercer circulo, pero no hay medios. Así que no queda otra que vigilar, extremar las precauciones, controlar el miedo…y rezar.
Los dos son karatecas, aunque de diferentes estilos. Pero eso no importa, ya que ambos se entrenaron durante años bajo presión. Aprendieron de sus maestros a controlar su mente y su espíritu, incluso en situaciones tensas como esta. Tienen miedo, claro que sí. Pero lo aprovechan tal y como les enseñaron. Y eso no se lo enseñaron en los cursos de escolta. Allí aprendieron muchas otras cosas. Pero no eso. No. Eso se lo enseñaron en Karate, sus Sensei. Quizá por eso uno de los requisitos (sine qua non) para optar al curso era ser artista marcial, cinto superior y pasar una prueba práctica.
Y hoy día, los dos protagonistas del relato (ambos cuarentones) ya están retirados del servicio activo y se dedican a sus profesiones civiles. Pero siguen practicando Karate.
Esto es una historia real, que en realidad solo cuento para adornar un poco el relato y dar pié a lo que realmente quiero hablar: el miedo
El miedo es un sentimiento que tenemos cuando percibimos un peligro para nuestra integridad, sea real o imaginario (miedo neurótico). En realidad es un mecanismo de supervivencia ante ataques externos. Es el que prepara nuestro cuerpo para reaccionar ante situaciones adversas con rapidez y efectividad.
El miedo nace en el cerebro reptiliano y en el sistema límbico; este sistema recibe toda la información percibida por los estímulos localizando la fuente de peligro y activando la amígdala cerebral. Esto hace que el cuerpo se prepare para la huida, la paralización o el enfrentamiento obrando en el cuerpo cambios fisiológicos: se detiene el sistema inmunitario, aumenta la presión arterial, la adrenalina y la coagulación sanguínea, y la sangre aumenta en los músculos mayores, en especial de las piernas. Esto último lo hace el cuerpo para preparar una posible huida, tanto, que decía un viejo maestro que una persona aterrorizada podría fácilmente desbancar el record de un corredor olímpico. También se dilatan las pupilas entre otras cosas.
Y sentir miedo es natural; quien diga que no ha sentido miedo en una situación de peligro o miente o es un loco.
Por eso estos escoltas del principio del relato tenian miedo. Porque no se puede anular al miedo. No les han enseñado a no tenerlo, sino a controlarlo en beneficio propio. Una persona no entrenada reaccionará ante estos cambios fisiológicos huyendo o quedándose paralizada. Le entrará pánico. Pero ellos no. Ellos aprovecharan la dilatación de pupilas y el aumento de presión arterial para incrementar la atención; el incremento de adrenalina para reaccionar con rapidez…
Todos los cambios que experimenta el cuerpo en estas circunstancias pueden ser aprovechados. Pero para eso tienes que haber entrenado tu mente y tu cuerpo durante años.
La palabra clave es “comprender”. Si entiendes estas sensaciones las aprovecharás en beneficio propio. No se puede “matar el miedo”. Hay que entenderlo. Si lo intentamos dominar permanecerá reprimido y cuando menos lo esperes la mente o el cuerpo te fallarán. Y lo harán en el momento más inoportuno (Murphy, ya sabeis..).
Hay que tener presente también que el miedo es una parada de los procesos de motivación y racionalización. En Karate entrenamos durante años para reaccionar de forma decidida (motivación) y lógica (racional) ante agresiones. En una situación crítica, las personas normales se obnubilan rehuyendo al peligro. La sensación de miedo con todos sus síntomas les descoloca, y por ello psicológicamente se hunden. Un karateca reacciona enfrentándolo. En una decima de segundo tu cuerpo ha averiguado de donde procede la agresión, el tipo de agresión y como defendernos de ella. Mantienes la cabeza fría y aprovechas los cambios que tu cuerpo sufre en beneficio propio. Porque los entiendes y por tanto los esperas. Y todo de forma natural, espontánea. Mushin no sin: “without conscious thought” que dicen los ingleses.
Por tanto, en estas circunstancias es cuando más debemos mantener la cabeza fría. Para eso nos entrenamos bajo tensión. Para eso nuestro Sensei nos enseña a responder a una agresión estando bajo fuerte stress y cansancio físico y psíquico.
Por que cuando menos te lo esperes te darás cuenta de que has reaccionado como debes…sin darte cuenta. Y te preguntarás…¿no tuve miedo?
Lo tuvo tu cuerpo, no tú.
.- El karateca filósofo

Esclavo de sus palabras

Había una vez un hombre que calumnió grandemente a un amigo suyo, todo por la envidia que le tuvo al ver el éxito que este había alcanzado.
Tiempo después se arrepintió de la ruina que trajo con sus calumnias a ese amigo, y visitó a un hombre muy sabio a quien le dijo:
-Quiero arreglar todo el mal que hice a mi amigo. ¿Cómo puedo hacerlo?
A lo que el hombre respondió:
-«Toma un saco lleno de plumas ligeras y pequeñas y suelta una donde vayas».
El hombre muy contento por aquello tan fácil tomó el saco lleno de plumas y al cabo de un día las había soltado todas.
Volvió donde el sabio y le dijo:
– «Ya he terminado, ¿y ahora qué?».
A lo que el sabio contestó:
– «Esa es la parte más fácil. Ahora debes volver a llenar el saco con las mismas plumas que soltaste. Sal a la calle y búscalas».
El hombre se sintió muy triste, pues sabía lo que eso significaba y no pudo juntar casi ninguna.
Al volver, el hombre sabio le dijo:
– «Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste».
Moraleja: No debemos calumniar a nuestros semejantes, y menos si son nuestros amigos; porque el mal que hacemos, ya no lo podremos deshacer. Y el hecho de pedir perdón nos honra, pero no repara el mal que hicimos. Guardaos de hablar mal de nadie. Pensad bien antes de hablar, y tened siempre presente que “somos dueños de nuestros pensamientos y esclavos de nuestras palabras”.
.-El karateca-filósofo

Hombre Inteligente

Se cuenta que hubo un tiempo en que un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños recados y recibiendo limosnas.
Diariamente, algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 céntimos y otra de menor tamaño, pero de un euro .Él siempre tomaba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.
Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, le dio pena que se burlaran y lo llamó aparte diciéndole:
– A ver chavalote: ¿no te das cuenta de que te están tomando el pelo? La moneda pequeña es más valiosa.
Y el “tonto” le respondió:
– Lo sé señor, vale la mitad; pero el día que escoja la otra el juego se acaba y no me quedaré más monedas…»
Moraleja: ¿Quiénes son los verdaderos tontos de la historia?
‘El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente’
.- El karateca-filósofo

Licencias 2013

Hola a tod@s,
Os recuerdo que ha empezado la campaña de renovación de licencias. Es muy importante tenerla ya que nos da acceso al seguro médico de la federación y es imprescindible para todos aquellos que tengan la intención de presentarse a cualquier examen de grado.
Los impresos los podéis pedir en el dojo y es indispensable que cuando la presentéis esté completamente rellenada y FIRMADA dentro de un sobre con el importe de la licencia.
El plazo tope para presentarla en el dojo es el VIERNES 1 DE FEBRERO.

Saludos.

Entrena tu mente

Entrena tu mente.
En apenas dos segundos has tomado la decisión; ya no hay vuelta atrás: toca defenderse.
Son dos, pero si no actúas, lo harán ellos. De hecho así ha empezado: amenazas, empujones, e incluso uno de ellos con una mano en el bolsillo de atrás del pantalón.
No te paras a pensar por que a ti. Quizá luego, pero ahora no. Ahora actúas como en las clases de karate.
No estás nervioso. No tienes miedo. No da tiempo de eso. En apenas 15 segundos todo ha acabado (¿o fueron menos?). Cuando te das cuenta están los dos en el suelo. ¿Qué ha pasado? recuerdas el principio, cuando te cogió del cuello y viste que te iba a golpear; y el final: uno encogido con las manos en el estomago y el otro tapándose la cara, insultándote. Mushin le llaman, y parece que funciona. Has reaccionado instintivamente, sin pensar. Claro, el cuerpo ha hecho lo que está acostumbrado a hacer. Para eso te has entrenado durante años en el dojo de karate.
Pero no es tiempo de pensar en eso. No te quedas a mirarlos. Es tiempo de irse rápido de allí. Te vas corriendo. El bar está cerca ¿tenían amigos allí?
Te alejas deprisa. Y no paras hasta que llegas a un lugar seguro. Entras en otro bar y te pides algo. Ahora es cuando vienen los nervios. Ahora es cuando empiezas a darle vueltas a lo que ha pasado. Mil preguntas te vienen a la mente: ¿Por qué me atacarían a mí? ¿Cómo ha sido la pelea? ¿Podría haberlo evitado?…
Y te tocas la cara, y te miras los brazos, el estómago, las piernas; pruebas a mover tus extremidades. Todo parece bien. Quizá el codo derecho te resiente un poco al mover el brazo, pero nada más.
Y de repente echas mano a tu cartera!! ufff…menos mal, sigue allí; solo faltaba haberla perdido, y que la tengan ahora ellos, con tu DNI dentro…
Apenas pruebas la bebida que has pedido.
¿Me habré pasado? ¿Seguirán allí?
Dos horas después se te pasa por la cabeza volver, pasar con el coche para ver si siguen en el suelo, o si ya se han ido. Y te quedas un rato con el coche parado pensando si acercarte o irte a casa. Mejor no. Mejor a casa.
No te arrepientes, porque no te quedó otro remedio: ellos se lo han buscado. Y deberías estar orgulloso, eran dos y te has defendido bien. Pero extrañamente no lo estás. Querrías que no hubiese pasado. ¿Por qué habrás quedado en ese bar? Con la de bares que hay en valencia…
Al día siguiente te despiertas y te acuerdas. Lees los periódicos, por si dicen algo. Que absurdo!! ¿Qué van a decir? Todos los días hay peleas en una ciudad como esta. Pero los lees, nada aparece y te sientes aliviado.
Meses después solo quedará el recuerdo. Y la duda de lo que paso esos 15 segundos de tu vida. Pero ahora lo ves de otra forma: es curiosidad por saber cómo te defendiste…
Y entonces si te sientes orgulloso. Te atacaron y salieron escaldados. Pero no es algo que apetezca contarlo, ni siquiera a los más íntimos.
¿Los reconocería si los viese? ¿y ellos a mi?…
Qué curioso es el funcionamiento de la mente humana. Y que poca importancia le damos a entrenarla.
Y sin embargo es ella la que mueve al cuerpo y fue diseñada para sobrevivir. Así que imagina si encima está entrenada. Si lo está, sabrá evitar la pelea, si es evitable. Y si no lo es, sabrá sobrevivir..
.- El karateca-filósofo

Ángel del la guarda

Cuenta una antigua leyenda que un niño que estaba por nacer le dijo a Dios:
-Dicen que me vas a enviar a la tierra pero ¿cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
-Ummmm…haremos una cosa: de entre todos los ángeles elegiré uno para ti; te estará esperando allí. Él te cuidará.
-Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz. Y ¿cómo entender lo que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma en que hablan los hombres?
-Tu Ángel de la guarda te susurrará las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con paciencia y cariño te enseñará a hablar.
-Y ¿qué haré cuando quiera hablar contigo?
-Tu Ángel te juntará las manitas y te enseñará a orar.
-He oído que en la tierra hay hombres malos ¿Quién me defenderá?
-Tu Ángel te defenderá aún a costa de su propia vida.
-Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor.
-Tu Ángel te hablará de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante una paz reinaba en el cielo, pero se oían voces terrestres y el niño viendo que le tocaba ya irse dijo:
-Dios mío, si ya me voy dime su nombre. ¿Cómo se llama mi ángel?
-Su nombre no importa; tú le llamarás MAMÁ…
Moraleja: hoy no hay moraleja. Hoy hay dedicatoria: dedicado a todas las mamás del mundo. Las que lo fueron, las que lo son y las que lo serán.
.- El karateca-filósofo

El Rey y la posada

Un conocido maestro espiritual llegó hasta la puerta del palacio de un rey. Como era sabio y muy venerado, ninguno de los guardias intentó detenerlo mientras entraba y caminaba hacia donde el mismo rey estaba sentado en su trono.

– “¿Qué quiere?”, preguntó el rey, reconociendo inmediatamente al visitante.

– “Quisiera un lugar para dormir en esta posada”, contestó el maestro.

– “Pero…¡esta no es una posada!”, dijo el rey, -“es MI palacio”.

– “¿Puedo preguntar quién era el dueño de este palacio antes de usted?”

– “Mi padre, el rey. Él está muerto”.

– “¿Y quién era el dueño antes de él?”.

– “Mi abuelo. Él también está muerto”.

– “Y si este es un lugar en donde la gente vive por un corto tiempo y después se va… ¿acaso le oí decir que no es una posada?

Moraleja: la vida es fugaz, efímera. Si pudiésemos tener consciencia de lo efímera de nuestra vida, tal vez pensaríamos dos veces antes de ignorar las oportunidades que tenemos de ser y de hacer a los otros felices, de disfrutar de las pequeñas cosas de los grandes momentos y de nuestros seres queridos, de no aferrarnos a lo material, porque algún día no será nuestro. Pero el tiempo pasa, y pasamos por la vida sin vivirla, hasta que nos damos cuenta y miramos atrás. Mira hacia delante, estás a tiempo de dar un abrazo, de hacer reír a un niño, de alegrar a un amigo, de disfrutar de una puesta de sol, o de dar gracias a Dios, porque aún siendo la vida efímera, tenemos la oportunidad de vivirla.
.-El karateca-filósofo

Cielo e Infierno

Un soldado, de nombre Nobushigé, acudió a Hakuín y le preguntó:
-¿Existe realmente un paraíso y un infierno?
-¿Tú quién eres? -Indagó Hakuín.
-Un samurái -respondió el otro
-¿Tú, un guerrero? -exclamó Hakuín. -¿Qué clase de señor te admitiría en su guardia? Tienes facha de mendigo.

Nobushigé se encolerizó tanto que echó mano a la espada, pero Hakuín continuó:
-¡Conque tienes un arma! Esa espada probablemente es demasiado roma hasta para cortarme la cabeza. ¡Seguro que ni siquiera la sabes usar!
Y, cuando ya Nobushigé desenvainaba, Hakuin observó:
-Aquí se abren las puertas del infierno.
A estas palabras, el samurái, notando la disciplina del maestro, envainó la espada y le hizo reverencia.
-Aquí se abren las puertas del cielo -dijo Hakuín…
Moraleja: la mente tiene la capacidad de convertirte en ángel o demonio. Pero seguimos convencidos de que el cielo y el infierno existen en alguna parte, fuera de nosotros mismos.
Si buscas en tu interior, hallarás que todos tus pensamientos te están creando a ti y a tu vida.
Crean tu infierno, crean tu cielo. Crean tu desgracia y tu alegría, lo negativo y lo positivo que hay en ti.
.-El karateca-filósofo